En el negocio inmobiliario es frecuente decidir con percepciones: se dice que una zona está en auge, que los precios suben o que un inmueble se vende rápido. Las percepciones tienen valor como punto de partida, pero no reemplazan a los datos. Un indicador convierte una impresión en una medida que puede compararse en el tiempo, entre zonas y entre propiedades.
Este artículo presenta cinco indicadores sencillos. Para cada uno se explica qué mide, cómo se calcula, cómo leerlo y qué precauciones tomar. Una advertencia previa: ningún indicador tiene un valor bueno o malo en abstracto. Su utilidad está en compararlo con propiedades similares de la misma zona y con el propio historial del inmueble.
1. Tiempo en el mercado
Qué mide. Cuántos días transcurren, en promedio, desde que un inmueble se publica hasta que se cierra la operación.
Cómo se calcula.
Tiempo en el mercado = Suma de días hasta el cierre / Número de operaciones
Cómo leerlo. Un tiempo corto sugiere una demanda activa o un precio bien calibrado; uno largo sugiere lo contrario, o que existe un problema de presentación, de difusión o de documentación. La cifra por sí sola no indica la causa, pero señala dónde mirar.
Precaución. Los promedios se distorsionan con casos extremos. Si una venta tardó doce meses por un trámite legal, no representa a la zona. Conviene observar también la mediana, es decir, el valor central.
2. Relación entre precio de cierre y precio publicado
Qué mide. Qué porción del precio publicado se terminó pagando.




